viernes, 19 de septiembre de 2014




Hace miles de años, los antiguos médicos eran astutos observadores del cuerpo humano. Descubrieron que aquellas personas, cuyas vidas estaban dominadas por una emoción en particular, tendrían dolencias correspondientes. Por ejemplo, las personas cuyas vidas estaban regidas por la ira parecían sufrir de problemas de hígado y vesícula. Las personas que pasaban sus vidas sintiendo angustia sufrían a menudo de problemas de pulmón y colon. Las personas temerosas parecían tener problemas de riñón y vejiga. 

Eventualmente, se hizo una correlación entre las emociones que experimentamos y varios órganos de nuestro cuerpo. Se creía que los mismos órganos eran los que en verdad producían las emociones que las personas sentían. el Mundo Secreto De Las Emociones Atrapadas. En otras palabras, si sientes la emoción de miedo, tus riñones o vejiga están creando esa energía particular o vibración. Si sientes angustia, ella es producida por tus pulmones o tu colon, y así sucesivamente. 

Por supuesto, ahora sabemos que ciertas áreas del cerebro se activan cuando sentimos determinadas emociones. También sabemos que hay un componente bioquímico de las emociones que sentimos. Dr. Candace Pert, en su libro Molecules of Emotion (Las Moléculas de la Emoción) explica claramente este costado bioquímico de nuestra naturaleza, el cual es perfectamente válido.

Después de mucha experiencia ganada de la práctica clínica, estoy convencido de que los órganos del cuerpo realmente producen las emociones que experimentamos. Los antiguos médicos tenían razón. 

Si estás sintiendo una emoción de ira, no viene de forma entera de tu cerebro sino que es en verdad emanada por tu hígado o vesícula. Si estás sintiendo la emoción de traición, la emoción es emanada de tu corazón o tu intestino delgado. 

Recuerda que solíamos pensar que el cuerpo y la mente estaban separados y eran distintos, pero su línea divisoria se ha borroneado a tal punto que no sabemos dónde empieza la influencia de una y dónde termina la otra. 

La gente a menudo se sorprende al aprender que varios órganos de nuestros cuerpos producen las emociones que sentimos. Sin embargo, hay correcciones a este principio en la vida que son bastante distintas, a pesar de que escapan a la atención de la mayoría de los médicos. 

¿Las Emociones Atrapadas Mataron a Dana Reeve?

Todos recordamos la trágica lesión que dejó cuadriplégico al actor Christopher Reeve. Fuimos tocados por la devoción inagotable de su esposa Dana y nos horrorizamos y entristecimos cuando ella murió. Fue sólo diez meses después de la muerte de su esposo que ella anunció al mundo que sufría de cáncer de pulmón, y siete meses después falleció a los 44 años de edad. 

Dana Reeve era una no fumadora que murió de cáncer de pulmón y, a pesar de que la sabiduría convencional sostiene que su muerte se produjo por ser fumadora pasiva, yo creo otra cosa. Los pulmones producen la emoción que llamamos angustia y la sobreabundancia de angustia conducirá seguramente a la creación de emociones atrapadas que afectan a menudo el órgano emparentado. Dana seguramente tenía motivos para angustiarse, y creo yo, que las emociones atrapadas, la angustia entre otras, fueron al menos parcialmente responsables de su muerte y tal vez responsables en forma completa.

El Ebrio Enojado

Otro ejemplo, se puede encontrar en la forma en que el alcohol afecta a las personas. Todos sabemos que la gente que es alcohólica a menudo muere por enfermedades hepáticas. Pero también sabemos que muchas personas que beben se pueden poner bastante iracundas o violentas bajo los efectos del alcohol. El alcohol es desglosado y procesado por el hígado y demasiado alcohol sobre-estimula al hígado. Cuando sobre-estimulas o sobre-cargas un órgano, éste producirá más de la emoción para la que está diseñado que produzca. El hígado produce sentimiento de ira. Este es el mecanismo que a menudo está en funcionamiento cuando el beber resulta en violencia. 

Si tienes un órgano que está enfermo, sobre-estimulado o desequilibrado de alguna manera, las emociones relacionadas con este órgano a menudo serán agudizadas.

Siempre se encuentra que las emociones atrapadas han sido emanadas de un órgano en particular sin importar en qué parte del cuerpo esa emoción se aloje. Por ejemplo, una emoción atrapada de ira puede haber sido emanada originalmente por el hígado pero puede alojarse literalmente en cualquier parte de tu cuerpo.

Las correlaciones entre los órganos y nuestras emociones son tanto fascinantes como importantes para comprender cómo funcionan realmente nuestros cuerpos. Todo se retrotrae al antiguo arte de sanación de la energía.







Del Libro: "El código de la emoción" Dr. Bradley Nelson.


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